Las empresas, la crisis y el futuro

Analizamos con Alejandro Iglesias, Presidente de CAFED, y Carlos Cornejo, Presidente de CAFAGÁS, el impacto de la actual crisis y la caída de las ventas que sufre el sector.

Por Rodolfo Pollini

En marzo, transcurridos 12 días del confinamiento obligatorio, CAME revelaba que las ventas minoristas habían caído 48,7% y las de electrodomésticos y electrónicos 51,5% interanualmente. Cifras que anticipaban lo que la pandemia podía causar en un mercado que venía con grandes dificultades.
“Desde hace dos años venimos vendiendo la mitad de lo que vendíamos”, confirmó Carlos Cornejo, presidente de CAFAGÁS. “Nunca pudimos recuperarnos por arriba de ese 50%. Esto habla de lo vulnerable del sector y de la economía argentina”.
Desde CAFED, su presidente, Alejandro Iglesias, reconoció que la caída actual fue muy fuerte desde el comienzo, porque se vendía solo online pero esa venta no llegaba, en algunos casos, al 30% de la venta normal. “El año pasado arrancó con la expectativa de que iba a crecer, pero terminó con una caída muy fuerte”, recordó.

Carlos Cornejo. Presidente de CAFAGÁS

El panorama actual
El sector no fue ajeno a la casi paralización del país ni a la búsqueda de salvar las cuentas mientras solo se permitía trabajar a quienes vendían productos esenciales. Esto favoreció a los hipermercados, que según Iglesias fueron los que primero empezaron a vender electrodomésticos, por permanecer abiertos. “El problema fue que a los productos grandes, como las heladeras y los lavarropas, no había cómo transportarlos”, señaló. “Esto duró hasta que se autorizó la venta online, pero los productos chicos volvieron a tener ventaja hasta que se liberaron los fletes para los más grandes. Salvo celulares y computadoras, al resto le costó arrancar hasta que se empezó a abrir el interior, pero los fabricantes o no podíamos arrancar o despachado el stock que teníamos no había qué entregar. El interior tuvo más ventajas, como en San Luis, Catamarca, Santa Fe o Córdoba.
Cornejo puso el acento en lo financiero y en cierto abastecimiento del canal, por lo vendido online y, en parte, para resguardar el capital de trabajo. “El último mes hubo un repunte porque se habían consumido los stocks vendidos por Internet”, dijo. “La reposición fue por los stocks consumidos y las expectativas de devaluación. Hubo una devaluación del dólar de 60 a 80 pesos con el Impuesto Solidario. Se limitaron las operaciones externas porque no estaba resuelto el problema de los bonistas, pero se fueron los dólares libres. Cuando empezó la pandemia se empezó a acelerar la devaluación del tipo de cambio oficial y libre pero no se hizo el catch up, porque no había dólares. Salvo que se arregle con los bonistas, no va a haber dólares y los exportadores tampoco liquidan a 50 pesos. Cuando el comercio ve esto y no puede comprar dólares compra mercadería, por la expectativa de devaluación y no porque haya un mercado que tire.

El crédito
Uno de los problemas que va a enfrentar el país va a ser la recomposición de los activos de trabajo, que dependerá no solo de la salud financiera de las empresas sino también de la de los bolsillos de los consumidores.
“Sin mantener el Ahora 12 y Ahora 18 va a ser difícil sostener la demanda”, razonó Iglesias.
“El crédito va a existir, pero ¿quién lo va a pagar”, se preguntó Cornejo.

El repunte y el futuro de la venta online
Según la Cámara de Comercio Electrónico (CACE), a partir del 20 de abril, cuando se habilitó el ecommerce, la facturación de ese canal creció 111%, con 54% más en órdenes de compra y 87% en unidades, comparando con una quincena promedio del primer trimestre. La tendencia se profundizó en la venta de productos esenciales y se trasladó a los electrónicos, donde aumentó 68% en facturación; 54% en órdenes de compra y 53% en unidades. Falta ver cuánto de este cambio fue por amor y cuánto por necesidad.
“Para mí se adelantaron 5 años las cosas”, apuntó Cornejo. “Los usos y costumbres de la gente van a tardar en cambiar. El segmento ABC1, más predispuesto culturalmente, se va a adaptar más rápido a estos cambios.
Iglesias auguró la posibilidad de que haya cambios tanto por parte del retail como de las marcas. “Es posible que los que no vendían online lo hagan y tal vez con entrega a través del retail, porque la gente se anima a comprar de esta forma”.

El sector como reflejo del país
“Los productos que no podemos dejar de tener, como un calefón o un termotanque, acompañan al PBI y caen o suben en igual proporción”, dijo Cornejo. Heladeras y lavarropas, que no son totalmente imprescindibles, multiplican por dos y los de esparcimiento, como los televisores, por 4, pero tanto para arriba como para abajo. Así y todo, las empresas multiproducto hace dos años cayeron a la mitad y nunca se recuperaron. Hoy, el efecto de la emisión monetaria no se nota en los precios por la recesión, la cuarentena y porque la gente no tiene dinero. Si se levantaran las restricciones habría un rebote de la inflación, pero no tanto. Lo que no se sabe es con qué tipo de Leliq o de Lebac se va a absorber la emisión”.
“Desde que empezó este problema, en CAFED tratamos de sostener las ventas y que se autorice a las plantas a trabajar, para generar ingresos y cubrir los costos fijos”, recordó Iglesias. “Algunas empresas están un poco mejor que otras, pero todas sufrimos una caída de las ventas como nunca existió. La preocupación de los fabricantes nacionales es abastecer toda la demanda que haya, pero tenemos un escenario con problemas y empresas que no pudieron arrancar por no poder abastecerse de insumos”.

Alejandro Iglesias. Presidente de CAFED

El futuro
Los próximos meses son inciertos y a la vez el único termómetro para comprobar cómo quedarán la economía, las empresas y el retail. Es difícil especular con guerras de precios, pero sí de promociones, para recuperar participación en un mercado más reducido.
“El primer problema fue tener ventas, porque abrir las fábricas y no vender no tiene mucho sentido”, finalizó Iglesias. “Si bien esa venta empezó a moverse un poco por demanda insatisfecha, con el aumento del tipo de cambio puede haber gente que teniendo pesos busque abastecerse con un dólar que puede seguir aumentando”.
“Los que sobrevivan van a ajustar los precios a un dólar de 105 pesos y los que tengan que vender van a liquidar mercadería para hacerse de efectivo y ver cómo siguen”, cerró Cornejo. “Va a haber un problema de precios brutal. Ya hay cosas que no tienen precio”.

Téngase en cuenta al analizar datos y cifras en un escenario tan cambiante, que esta nota se realizó en la semana del 1 al 5 de junio. En ese momento, tanto CAFED como FEDEHOGAR, CAFAGÁS y AFARTE se preparaban para dialogar con el Gobierno en la búsqueda de paliativos para la crisis.