Con 24.000 comercios cerrados definitivamente en su distrito, el interlocutor indicado era Fabián Castillo, presidente de la Federación de Comercio e Industria de la Ciudad de Buenos Aires (FECOBA). Con él analizamos la pandemia, sus efectos de hoy y el día después de mañana.

Por Rodolfo Pollini

Sabemos que la pandemia impactó fuertemente en todos los ámbitos. ¿Cómo analizan ese impacto desde FECOBA y en los diversos sectores que representan?
Esa pregunta es clave, porque no todos tienen las mismas necesidades. FECOBA representa a 240 cámaras, de las cuales 183 son nacionales y tenemos cerca de 70 centros comerciales barriales, de proximidad. Tenemos una visión del comercio, la industria, los servicios y el turismo, porque representamos a los cuatro sectores. Desde el día uno de la pandemia comenzamos con un comité de crisis y firmamos un convenio con la Asociación Epidemiológica Argentina, que preside el doctor Omar Sued, para trabajar en los manuales de procedimientos, que se repitieron en otros lugares. Mi sector, el del calzado, estuvo 100 días con las zapaterías cerradas, como los comercios de indumentaria. Los bares, restaurantes y pizzerías, 150 días. En la Ciudad de Buenos Aires cerraron definitivamente 24.000 comercios, el 20% del total.

¿En qué sectores se produjeron mayormente esos cierres?
Los que más cerraron son del sector de indumentaria, también los gastronómicos y un factor clave, aunque no se multiplica por cantidad de negocios, son las agencias de turismo. Hay situaciones límite, porque estar 150 días sin facturar nada es algo que no pasa en ningún lugar del mundo. No lo critico, simplemente lo transmito porque mi trabajo es tener diez oídos, escuchar y llevar lo que escucho a los administradores del Estado, tanto del Gobierno nacional como de la Ciudad de Buenos Aires.

Hay sectores que desde el primer momento pudieron seguir abiertos. ¿Cómo les fue a ellos?
Cuando con el primer DNU se permitió dejar abiertos los comercios de primera necesidad, lo primero que hicimos fue el manual de procedimientos para las farmacias, donde podía haber mayor cantidad de contagios. Pasados los primeros dos meses, hablando con el presidente de la Cámara de Farmacias, nos enteramos que estaban facturando 43% menos que el año pasado. Parecía un sector que iba a estar beneficiado y no es así.

¿En cuanto estimaron la facturación real porcentual de los comercios que pudieron abrir?
Entre 20% y 25% en promedio. En el comienzo de agosto llegamos al 32% interanual sobre estadísticas que venimos tomando desde el año pasado, que junto con el anterior fueron años malísimos. Hubo tasas de interés arriba del 100%. Para las Pymes, que somos el 97% de la producción nacional y generamos el 80% del empleo, eso es lapidario.

Imagino que aunque llegó la ayuda del Estado tampoco cubrió para nadie todas sus necesidades.
Los ATP fueron una ayuda que vino muy bien, porque cubrieron el 50% del sueldo. Ahora estamos pidiendo una moratoria para la Ciudad de Buenos Aires. Estas cuestiones son cadenas de valor, porque si querés tomar un crédito, por baja que sea la tasa, el Banco Central exige cumplir una serie de normas. Si tenés deuda fiscal no te lo dan, y en una pandemia como esta lo primero que se deja de pagar son los impuestos. Hay que acomodar todas las piezas y ese es nuestro trabajo.

Entre esa cantidad de comercios que ya cerraron, ¿ven alternativas o posibilidades de volver?
Somos emprendedores, nos reconstituimos y volvemos al camino, lo que pasa es que esto no nos encuentra a todos con la misma edad. Cada persona que me llama es porque está en problemas y uno tiene que tener el temple para darle una palabra de aliento, para transformar la angustia en esperanza en las posibilidades que uno pueda generar.

¿Qué acciones tomaron además de los manuales de procedimientos para ayudar a los comercios a seguir trabajando?
El año pasado lanzamos FECOBA digital y cuando empezó la pandemia tuvimos que acelerar todo porque ya no había tiempo. Creamos la herramienta estoycerca.app, una aplicación gratuita para el comercio y el cliente en la que el comerciante ingresa sus productos y quien los necesita los encuentra por geolocalización, junto con los comentarios de quienes ya compraron en ese lugar. Ahora le pedimos al Jefe de Gobierno de la Ciudad y al Jefe de Gabinete del Gobierno nacional que nos ayuden a masificarla, porque llevó tiempo, costó mucho dinero y necesitamos que la gente sepa que está y la cargue en su teléfono. También tenemos que solucionar la logística, que es carísima y hacer que con esta aplicación el producto llegue en el menor tiempo y costo posible.
Dentro del comité de crisis creamos una mesa de seguridad. Estamos tratando que los bares y restaurantes abran y hablando con la Cámara de Comercio de Madrid nos dicen que ellos armaron todo en la calle, incluso haciendo calles peatonales, con mesas, barras y banquetas con cierta separación. El problema, acá, con la gente sentada afuera, es evitar que la asalte un motochorro. Tenemos que buscar soluciones que no sean también un problema.

Lo que ocurrió ya lo vimos, ¿cuál es la expectativa hacia adelante?
El mundo cambió, ahora hay que vender de otra forma y no solo tenemos que quejarnos. Cuando hay un proceso lo transformamos en un procedimiento. Vamos a firmar un convenio con IRAM para que cada cosa que hagamos tenga un formato técnico, normas y un control sobre las responsabilidades que se toman. Los datos que tenemos sobre la cantidad de locales cerrados y la situación por sectores salen de nuestro Centro de Investigación Pyme Ciudad Productiva (CIPBA), porque tratamos de profesionalizar la dirigencia y de ir hacia lo digital, que es hacia donde va ahora el consumidor.

Castillo: “Cuando empezó la pandemia tuvimos que acelerar nuestro lanzamiento digital. Creamos la herramienta estoycerca.app, una aplicación gratuita para el comercio y su cliente en la que el comerciante ingresa sus productos y quien los necesita los encuentra por geolocalización”.