Las micro, pequeñas y medianas empresas representan el 44% del PBI nacional y el 70% del empleo privado. La actual coyuntura económica las obligó no solo a endeudarse, también a enfrentar problemas para desendeudarse. CAME, la cámara que las agrupa, encuestó a 800 de ellas y puso esta situación en números.

Por Rodolfo Pollini

Una encuesta realizada durante la segunda quincena de julio por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) entre más de 800 pequeñas y medianas empresas de todo país, reveló el grado de endeudamiento financiero, la capacidad para pagar salarios y el nivel de empleo y endeudamiento operativo de este sector en la actual coyuntura económica.

A raíz de la pandemia, el 59,4% de las empresas encuestadas debió tomar nuevos créditos que, en promedio, representaron cerca del 28% de la facturación de 2019. El 47,4% se endeudó en el sistema no bancario, única vía de financiamiento para el 85,7% de este subconjunto de empresas. Un 46,3% de las que incrementaron su deuda lo hizo con las líneas crediticias a tasa preferencial dispuestas por el Gobierno nacional, como los créditos al 24% y Pymes Plus, pero casi el 13% debió complementar esos fondos con fuentes adicionales de financiamiento.

El 46% declaró no estar en condiciones de hacer frente a las deudas contraídas en los plazos acordados, mientras que alrededor del 62% de ellas estimaron que independientemente de las condiciones de acceso, les demandará más de un año desendeudarse.

Al relevar la capacidad para hacer frente al pago de salarios y sostener el nivel de empleo, surgió que el 72,6% de las pymes empleadoras encuestadas pudieron pagar en tiempo y forma los salarios de junio y, entre estas, casi un 40% lo hizo con asistencias como el Programa ATP, la línea de créditos al 24% u otras. Complementariamente, el 27,4% manifestó que le fue imposible hacer frente a esa obligación y dentro de este subconjunto el 79,3% dijo tener este problema desde el comienzo de la pandemia. Un 28,6% debió desvincular o suspender personal a raíz de la coyuntura.

En relación con este punto, las pymes empleadoras también reconocieron haber tenido dificultades para pagar el medio aguinaldo. El 38,4% del total no pudo afrontar al pago del SAC y entre quienes lo hicieron, casi el 20% debió abonarlo en más de una cuota.

Respecto del endeudamiento operativo, los resultados indicaron que más del 70% de las pymes encuestadas adeuda total o parcialmente impuestos nacionales, ratio que desciende levemente (69,4%) cuando la consulta se realiza sobre los impuestos provinciales y/o municipales. Casi el 60% de ellas tiene deudas con sus proveedores, mientras que entre las empresas que alquilan la proporción que acumula pasivos por este concepto alcanza el 42,8%.

Según CAME, este contexto de endeudamiento se produjo en el marco de dos situaciones complejas. En primer lugar, la posibilidad o no de desarrollar la actividad comercial. Para mediados de julio, el 48,8% de las pymes estaban habilitadas para desarrollar las mismas actividades que antes del aislamiento y el 29,1% en condiciones de realizarlas pero con restricciones horarias, o por días. El 9,9%, sufría restricciones que sólo les permitían trabajar bajo la modalidad delivery o de retiro en tienda, mientras que el 12,1% restante no tenía habilitación para desarrollar ningún tipo de actividad.

En segundo lugar, aparece lo que tiene que ver con la supervivencia de las pequeñas y medianas empresas. El 47% consideró que no podrá sobrevivir más de tres meses y, de estas, un 4% dijo que podrá sobrevivir menos de un mes. El 18,2% declaró que podrá sobrevivir entre 3 y 6 meses, mientras que solo el 26,3% estimó que podría superar los 6 meses. El 8,4% restante indicó que no lo sabe.

Al replicar este análisis regionalmente surge que, a excepción del pago de salarios, en todas las restantes variables clave el porcentaje de empresas que acumuló pasivos supera el 50% en todas las regiones del país, lo que muestra una situación más que delicada y general entre las Pymes encuestadas. Aun así, si se considera el promedio de cada uno de los indicadores, Cuyo aparece como la zona geográfica más afectada y la Región Centro (Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos) como la de mejor situación relativa.

BUSCANDO EL PISO: Los indicadores de CAME muestran que en el segmento pyme las caídas interanuales promedio de marzo y abril contra 2019 fueron del 53,5% en las ventas minoristas y el 41% en la producción industrial. Si bien se observa desde mayo una lenta moderación de la caída de la actividad, en julio las ventas minoristas todavía registraban una baja interanual del 27,7%, mientras que en junio la merma de la producción industrial era del 23,5% contra el mismo mes de 2019.

EL DESEMPLEO TAN TEMIDO: El informe indica que aunque están prohibidos los despidos, entre febrero y mayo se perdieron 149.000 puestos asalariados en el sector privado, llevando la baja entre mayo de 2019 y mayo de 2020 a 294.628 puestos (-4,8% ). La incidencia de la crisis en el segmento pyme fue relativamente más elevada: CAME cita la Encuesta de Indicadores Laborales del Ministerio de Trabajo de la Nación, que muestra una caída del empleo entre junio y febrero que en el conjunto de empresas de hasta 49 empleados fue del 2,4%, y entre las que emplean entre 50 y 199 personas, del 1,7%. Entre las de más de 200 empleados la merma fue de alrededor del 1%.