BGH y su socio brasileño Positivo abrieron fábricas de computadoras y tablets en esos países africanos. Y se especializaron en aulas digitales y contenidos. Las credenciales africanas les sirvieron para ganar un contrato en Uruguay.

Podría decirse que es una experiencia pionera, al menos para firmas argentinas de tecnología. Todo arrancó en 2014, cuando BGH, en una sociedad con la brasileña Positivo, desembarcó con una fábrica en Ruanda. Enviaron a directivos y contrataron ejecutivos allá que conocen en primera persona lo que sucede en aquel continente, con pueblos abandonados, miles de desplazados de sus hogares y castigados por las guerras. Actualmente, el 95% del staff es local.

En 2018 invirtieron otros US$ 5 millones para producir computadoras y tabletas e instalar aulas digitales integrales tanto en Kenia como Ruanda. La novedad es que están ampliando su capacidad productiva. Y acaban de aterrizar en Ghana con un contrato para producir y distribuir computadoras, según cuenta a Clarín el CEO de BGH Marcelo Girotti. En estos casos el cliente es el gobierno del país que cuenta con financiación y supervisión de organismos multilaterales de crédito.

Llegar a Ruanda, en el centro africano, es sinónimo de dificultades, en un país que aún exhibe lo que significó el genocidio tribal en 1994 en el que murieron más de un millón de personas. Allá, la empresa tiene una fábrica de 2.800 metros cuadrados, con una capacidad de producción de un millón de unidades al año. El principal cliente es el gobierno de Ruanda. El segundo, el mercado corporativo.

En Kenia ganaron un proyecto para conectar a los chicos con las escuelas. Kenia, es la quinta economía de África. Aportan el hardware a computadoras portátiles y tabletas, instalan las aulas digitales y capacitan a los docentes. Cuentan que en ocho meses tienen listas en las escuelas primarias las clases inteligentes que incluye el entrenamiento a los profesores. Y están pensando en extenderse a medidores de electricidad inteligentes. Desarrollaron localizadores, reconocimiento facial en las tablets y un programa especial para los censistas.

Idénticos planes tienen en Ghana sobre el golfo de Guinea en África Occidental.

En cuanto a Positivo, los socios brasileños de BGH, se trata de una firma que nació de la iniciativa de un grupo de emprendedores en 1989, son expertos en contenido educativo que luego se dedicaron a la fabricación de computadoras. Se asociaron en 2011.

Por cierto, la experiencia africana les brindó credenciales para debutar en Uruguay con el ambicioso programa educativo Ceibal.

BGH, las siglas que resumen el nombre del fundador Boris Garfunkel hijo, arrancó en 1913 como una empresa familiar de venta mayorista de productos de ferretería. La compañía pertenece a las familias Teubal y Hojman. En 2006, la compañía desembarcó en el negocio tecnológico. Y su última incursión es el mercado de luminarias LED, donde se especializó en productos para alumbrado público, industrial, comercial y residencial. Entre sus distintas divisiones cuentan con 1.500 empleados, dos plantas en Tierra del Fuego y un centro de distribución en la provincia de Buenos Aires. Operan en 9 países.

Girotti, define a BGH como un grupo tecnológico. Y Africa ha crecido tanto , en parte por la crisis en las ventas en Argentina, que ya representa el 50% de sus ingresos. Girotti también destaca la exportación de servicios para que las empresas puedan migrar a la nube, una división que crece a gran velocidad con exportaciones crecientes, nada menos q que a EE.UU. que inventó la nube.

El CEO asegura que la división hogar que incluye a los electrodomésticos, es la más difícil de proyectar. Aún así, incorporaron 300 personas como temporales en Río Grande y resucitaron una planta desocupada que era una cooperativa en esa ciudad de Tierra del Fuego. Ya no recurren a los ATP y creen que terminarán el año con una facturación de 500 millones de dólares.

Silvia Naishtat  – Clarin.com